“Sublime gracia” debe ser uno de los himnos cristianos con más versiones a lo largo del tiempo, interpretada por cantantes cristianos o no, ya que su contenido proyecta de muy buena forma el amor de Dios a favor de la humanidad. Hoy anunciamos una nueva versión de esta conocida canción, cuyo intérprete, esta vez, es Miguel Asenjo.

Miguel Asenjo es un destacado cantante y músico chileno que, actualmente, está dándole una fresca sonoridad a la música cristiana en el mundo hispanohablante, por medio de una gran calidad en arreglos instrumentales, puestos a disposición de su particular voz. Él es un músico de profesión, dedicado completamente a su llamado, entregando toda su carrera, estudios y capacidad a crear música cuyo contenido esté basado en las sagradas escrituras, la cual, para él, debe ser el centro de la proclamación y adoración cristiana. Es por eso que él hace un fuerte llamado a los músicos cristianos para que en sus producciones ubiquen a Cristo en el centro, de manera clara y explícita, sin ambigüedades, convirtiéndose así en un impulsor de la música cristocéntrica, buscando, por sobre todo, resaltar el nombre de Cristo y cantar Su palabra.

Como miembro de la Iglesia Bautista, Miguel hace una distinción muy importante entre lo que es el canto congregacional y la música que se hace como profesión para que el público pueda disfrutar en conciertos, eventos y oportunidades especiales, entre otros. Él afirma que la música de adoración congregacional debe ser, en primer lugar, música centrada solo en la Palabra, donde el único foco sea la gloria de Dios y su alabanza y, en segundo lugar, música prudente, apta para la adoración corporativa, de modo que la pueda cantar desde un niño hasta una anciana, y donde se guíe al pueblo de Dios a adorar juntos, siendo ellos; la iglesia, la voz principal en el cántico grupal y no un solista en particular o el acompañamiento musical (instrumental). Es decir, que nada desvíe la atención del verdadero centro que es Dios y no el hombre. En cambio, según él, la música que se hace como profesión, y que también glorifica a Dios de principio a fin, se halla en otro contexto, donde el cristiano disfruta de ella fuera del entorno de la adoración grupal, siendo edificado fuertemente también a través del contenido de sus letras, pero disfrutándola desde la comodidad del hogar, en el auto, de viaje, en eventos, un concierto, oportunidades especiales, etcétera. 

Precisamente de esto último se trata de la producción de Miguel Asenjo. El año pasado, el cantante produjo su primer trabajo como solista, donde grabó los 10 himnos más representativos de la iglesia cristiana mundial, con arreglos frescos y distintos en su peculiar voz y estilo. Se cree que Miguel ha innovado en la música cristiana latinoamericana; que ha traído contenido y un gran nivel musical a una industrial que ha venido en decadencia en lo que a contenido y calidad respectan.

En 2016 -2017 Miguel recorrió Chile y países vecinos cantando la música de su disco titulado con su nombre, y también su música recorrió muchos países de América Latina y EE.UU. a través de herramientas virtuales y formatos digitales.  El año en curso, junto a su banda, Miguel culminó una serie de conciertos con la grabación de un concierto en vivo (Live 2017 DVD), desde el teatro de la institución más importante de música popular en Chile, y hoy, de manera totalmente gratuita, lanza una de las canciones grabadas en este DVD, a través de sus plataformas virtuales (principalmente YouTube y Facebook). Hablamos del histórico himno “Sublime Gracia” (Amazing Grace), una nueva versión que, si bien conserva su esencia, viene llena de frescura e innovación.

El principal motivo por el cual Asenjo ha hecho su primera producción sólo con himnos, es porque considera que es un buen puntapié inicial para su carrera, empujado por la historia de la música cristiana, ya que los himnos son el principal refugio del contenido bíblico en la música, llenos de memorias y del Evangelio de Jesucristo.<

El autor de este himno es John Newton, quien se desempeñó como comerciante de esclavos desde los 19 años de edad. Este oficio lo llevaba a cabo con los prisioneros que provenían de Sierra Leona, África. Fue en ese entonces, mientras desarrollaba dicha actividad, cuando una gran tormenta azotó el barco en el que navegaba, a tal punto que éste se hundía. Aquella tormenta no daba tregua y le pareció que iba a morir. En ese momento recordó que existía un Dios del cual le habían hablado desde pequeño y también vinieron a su memoria las enseñanzas de su madre, quien le había enseñado a orar y a leer la Biblia. En este pavoroso escenario John clamó: ¡Señor, ten misericordia de nosotros!  Corría el 10 de Mayo del año 1748 cuando John Newton recibió el perdón divino.  En el año 1779, mientras Newton trabajaba con W. Cowper, compuso este himno, el cual ha venido a ser un emblema de la música cristiana. Los invitamos a que puedan escuchar esta renovada versión.

“Por Gracia han sido salvados, por medio de la fe, y esto no es de ustedes, pues es un regalo de Dios”
-Efesios 2:8-

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