21 octubre 2015

Solus Christus: Por medio de él y para él

Primeramente, debemos entender profundamente que todo se trata acerca de Cristo.
Todo se trata acerca de Su Persona y Obra. No se trata acerca de nosotros, no se trata de la realización de nuestros “sueños” o “sacar el campeón de nuestro interior”, no. Todo se trata acerca de Cristo.

Entonces la pregunta que surge es la siguiente:

¿Por qué Cristo debe ser la base y fin de todo lo que hacemos?

La Escritura nos da las respuestas más profundas e interminables acerca de la Belleza y Dignidad de Su Persona para responder a esta pregunta, sin embargo quisiera responder lo planteado anteriormente con el primer párrafo del capítulo 1 del Libro I de la Institución de la Religión Cristiana de Juan Calvino.

“Casi toda la suma de nuestra sabiduría, que de veras se deba tener por verdadera y sólida sabiduría, consiste en dos puntos: a saber, en el conocimiento que el hombre debe tener de Dios, y en el conocimiento que debe tener de sí mismo”.

De inmediato nos damos cuenta que el reformador francés pone énfasis en dos cosas: el conocimiento de Dios y el conocimiento del hombre.

Ahora, si nos centramos en solamente 3 características de Dios y en 3 características del hombre, podríamos mencionar las siguientes:

Dios Hombre
Creador Persona creada (creatura) a imagen de Dios
Santo Pecador
Justo Injusto

Al ver este cuadro, ¿podemos ver la enorme distancia que existe entre el Creador y la criatura? Sin embargo, como reformados, no podemos partir hablando de la depravación del hombre sin previamente dar a conocer que fuimos creados a imagen y semejanza de Dios; El hombre fue creado para la Gloria de Dios, es decir, para gozar de él para siempre (Isaías 43:7). Pero el hombre se rebeló contra su Creador. Cada uno de los que está leyendo esto, nació en un estado que manifiesta una infinita distancia entre nosotros y Dios (Romanos 3:23). Nacimos muertos en nuestros delitos y pecados. Es tan grande la distancia que existe en nosotros al ser pecadores que solamente merecemos una muerte y condenación eterna, es decir la eterna ira de Dios en el infierno. El Señor nos creó para tener comunión con Él, pero al ver este panorama, lo único que vemos es separación con Dios. No te olvides de esto, [pullquote]el Justo debe derramar su Santa Ira sobre los injustos. [/pullquote]

La suma de la sabiduría, según Calvino es conocer a Dios y conocer al hombre. Dios…hombre. ¿Nos podemos dar cuenta del terrible estado en que se encuentra el hombre? Una deuda eterna, contra un ser Eterno, merece una condenación Eterna.

Sin embargo, la historia no termina aquí; Dios requiere la obediencia perfecta y perpetua de un hombre de carne y hueso. Sin embargo, los estándares de obediencia de Dios, expresados en su Ley, son infinitamente altos, ¡son los estándares de Dios! Solamente Dios puede cumplir perfectamente los estándares de Dios.

He Aquí el Evangelio, He Aquí Cristo

Cristo, la Segunda Persona de la Trinidad, igual en Divinidad al Padre, es decir, Dios mismo (Juan 1:1) tomó una naturaleza humana para cumplir la perfecta Ley de Dios como un verdadero hombre en representación de Sus escogidos (1º Timoteo 3:16). Y no solamente para vivir perfectamente por nosotros, sino también para pagar nuestra deuda en la Cruz al beber la copa de ira del Padre por nosotros, es decir para morir por nosotros.

El Justo, murió por los injustos.
El Bendito se hizo maldito.
Solamente un Ser Eterno podía pagar una deuda eterna.
Solamente un Ser eterno nos libró de la muerte eterna para darnos vida eterna.
Solamente un Ser Eterno quebrantó la separación eterna que teníamos con Dios para darnos una unión y comunión eterna con Dios.

Es Cristo, el Dios-hombre (Theantropos), quien une a Dios y al hombre. [pullquote]Es Cristo quien merece ser adorado, más que por las bendiciones que nos puede dar, sino por quien es Él. [/pullquote] Y quién es Él, es lo que Él nos da.

Esa enorme distancia que nos separaba de Dios fue acortada de forma definitiva porque Dios se acercó a nosotros, vivió (y vive) entre nosotros, vivió por nosotros, murió por nosotros, resucitó por nosotros, intercede por nosotros y volverá por nosotros, su Iglesia.

Todo se trata acerca de Cristo

Entonces, la base y fin de todo lo que hacemos debe ser Cristo porque todo se trata acerca de Cristo.

Solamente Cristo
Solus Christus.

No quisiera terminar aquí, esto es apenas una pre-introducción hacia la Cristología (es decir, el estudio de la Persona y Obra de Cristo) y pronto escribiré más extensamente sobre esto. Te animo a que respondamos, y desarrollemos juntos, las siguientes preguntas:

¿He dedicado tiempo para conocer al Cristo de la Biblia o Sola Scriptura a través del estudio de la Biblia?
¿He dedicado tiempo para conocer al Cristo de la Biblia, que nos da Su Sola Gracia, a través de la oración?
¿He dedicado tiempo para dar a conocer a la sociedad que me rodea al Cristo de la Biblia, aquel que nos salva por medio de la Sola Fide?
Y por último
¿Estamos viviendo para la Sola Gloria de Dios?

En Cristo, quien es la imagen del Dios invisible (Colosenses 1:15).


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