18 enero 2017

Especiación vs. Evolución [parte 1]

Hay mucha confusión entre los cristianos e incrédulos igual sobre la teoría de la evolución y lo que enseña la Biblia sobre la creación de Dios. No pretendo resolverla con un simple artículo sin embargo, aquí se dará un resumen y algunos puntos claves en un intento de aclarar la neblina académica que envuelve este tema. Lo intentaremos en dos partes. Favor esperar leer ambas partes para poder llegar a alguna conclusión al respecto y acuérdese que los asuntos complejos no suelen explicarse de manera superficial. Nos toca hacer el arduo trabajo indagar en estos desafíos actuales para derribar, “especulaciones y todo razonamiento altivo que se levanta contra el conocimiento de Dios, y poniendo todo pensamiento en cautiverio a la obediencia de Cristo”. (2 Corintios 10:5 BLA)

En 1859 se publicó un libro que tendría una influencia inmediblemente contundente para promover el naturalismo y el ateísmo hasta los rincones del planeta: Sobre el Origen de las Especies o la Preservación de las Razas Favorecidas en la Lucha por la Vida (ahora conocido bajo el título más corto: El Origen de las Especies) por el británico Carlos Darwin.

Darwin anteriormente había acompañado al Capitán Robert FitzRoy en la nave Beagle en un viaje para realizar estudios topográficos por las costas de Sudamérica entre los años 1831-1836. Durante su viaje, Carlos leyó los primeros dos volúmenes de Principios de la Geología por Carlos Lyell, el padre del gradualismo geológico. Según esta filosofía geológica, todas las capas sedimentarias de roca se deben a lenta acumulación a través de millones de años y los cañones son producto de erosión lenta por pequeños pero constantes ríos. Es notable mencionar que esta idea está en total desacuerdo con la Biblia que presenta el acontecimiento catastrófico del Diluvio de Noé (Gen 6-8) resultando en una rápida sedimentación seguida por rápida erosión.

El Beagle llegó a las islas Galápagos fuera de la costa de Ecuador y Darwin notó en sus estudios la variación en los picos de los pinzones en varias partes de distintas islas.

[1]

Darwin luego utilizó esta variación para apoyar la teoría de la evolución. Darwin no inventó la teoría, sin embargo la popularizó y presentó documentación en un intento de apoyarla. Incluso, su tío, el Dr. Erasmus Darwin ya había escrito poesía sobre la evolución.[2] Según esta teoría, si consideramos esta pequeña variación y la superponemos sobre una línea de tiempo y retrocedemos por los supuestos millones de años de procesos muy lentos de gradualismo en la geología, concluiremos que todo lo que tenga vida, sea planta o animal, tiene un antepasado en común. Esta idea se puede ilustrar en el llamado árbol evolutivo de la vida.

El “árbol” evolutivo de la vida

Este árbol pretende representar una línea de tiempo vertical, en que a la medida en que sube, pasa el tiempo. La idea fue que si podemos rastrear un antepasado en común entre las razas (una forma de sub-especie) de animales, entonces también debe haber un antepasado en común entre las especies. Esta idea nos presenta una fórmula para atribuir antepasados en común hasta llegar al principio de la vida que fue un simple organismo con un principio accidental.

Desde entonces, esta teoría que él formalizó y familiarizó ha dominado los sistemas educativos y los medios de comunicación con un alcance mundial. Ahora con un naturalismo establecido, muchos descartaron la idea de la necesidad de un Creador y ha sido utilizado para justificar la negación de Dios en lo absoluto.

La iglesia en general ha respondido esta teoría que acusa su fe de varias maneras. Primero, hay pastores influénciales en distintos campos eclesiásticos que apoyan esta teoría y la mezclan con Génesis 1 para formar una hipótesis textual llamada “evolución teísta” en que Dios supuestamente utilizó a la evolución para crear a través de millones de años. Intentan hacer un acuerdo con Génesis 1 explicando que cuando un grupo de homínidos ya no tan simiescos se formaron, Dios colocó su imagen sobre ellos. Según esta “interpretación”, no hubo Adán y Eva literal y los primeros capítulos de Génesis deben interpretarse como imaginarios o simplemente puntos teológicos sobre el reino del mundo y el reino de Dios. Pero en estas mismas denominaciones, hay otros líderes que han aceptado a los millones de años de gradualismo geológico, pero no aceptan el lado biológico de la evolución. Ellos suelen explicar el relato del Diluvio de Noé como una inundación local en vez de un evento global, como describe la Biblia. Y hay otros líderes que se mantienen firmes sobre una interpretación literal de Génesis como un género de narrativa histórica.

El aceptar a la teoría de la evolución para armonizarla con Génesis 1 completamente socava el texto y el mismo evangelio. Tendremos que hacer las siguientes preguntas: ¿cuándo entonces entró la muerte al mundo, si hubo millones de años de muerte y supervivencia del más apto durante la creación? ¿Si no hubo un Adán formado del polvo, como interpretaremos a 1 Corintios 15:45? Si el pecado entró por un hombre, y con aquél pecado la muerte, y si dicha muerte pasó a todos hombres por el linaje de Adán (Romanos 5:12), entonces ¿a quién vino para salvar el Postrer Adán (1 Cor. 15:45)? En esta página: www.respuestasengenesis.org hay muchos artículos que desarrollan mejor este argumento y responde a los distintos puntos teológicos que implicaría el uso de la evolución y le animo a que tomé el tiempo para considerar la importancia de este asunto.
Se le presenta, entonces, la duda a la persona que se mantiene firme en un Génesis literal con un Adán literal que pecó literalmente, y por ende morimos espiritualmente de forma literal, pero que vino el Logos literalmente y nació literalmente de una virgen literal y después, alrededor de tres años literales de ministerio como adulto, murió literalmente en una cruz, y al tercer día se levantó corporalmente de entre los muertos y ascendió visualmente a la diestra del Padre donde intercede gloriosamente por viles pecadores que pueden hallar vida eterna en un nuevo mundo y nuevos cielos nuevos con Él. La duda es que si la evolución no se encaja con la Biblia, ¿cómo hemos de estudiar el reino animal y entender sus orígenes? Puede que esté pensando, “no quiero simplemente tapar mis ojos al mundo natural que me rodea y solo negar la evolución.”

Este cristiano inquieto tiene la razón. La Biblia no es un manual que simplemente se utiliza para negar todo y refutar toda teoría científica que se presenta. No obstante, entre las riquezas gloriosas sobre Dios y la redención, la Biblia tiene información que nos puede ayudar para entender el mundo que nos rodea e incluso realizar buena ciencia.

En la parte 2 de este artículo, veremos de cerca lo que dice la Palabra de Dios respecto la creación y la diversidad y lo compararemos con la teoría naturalista de orígenes. Para más información, favor visitar respuestasengenesis.org


[1] Darwin's finches by Gould, Dominio Público, accedido el 1 de diciembre, 2016.
[2] Dr. Erasmus Darwin, The Temple of Nature, citado en
Janet Browne, Charles Darwin, Voyaging (Princeton: Princeton University Press, 1995), 39.

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