Es casi un instinto de muchos buscar la figura salvadora en las historias. Quizás el exceso de comparaciones a Aslan, Superman y Neo ha nublado el entendimiento de algo mayor y profundo cuando tratamos con mundos ficticios: el reino de la imaginación en sus batallas con la naturaleza humana. Rastreamos arduamente el símbolo Cristocéntrico en cada novela y película. Eso o las obvias peleas entre el bien y el mal que culminan en un detallado sacrificio heroico. Y si tales hechos son faltantes, lo etiquetamos bajo el término de ‘sacrilegio’ y lo descartamos como producto mundano. ¿Qué se pierde aquí? Nuestras intenciones son muy honorables, muy al contrario de la técnica mayormente aceptada para leer un producto cultural. Sugiero, entonces, un paso similar al que se usa para leer y estudiar las Escrituras fielmente: el texto sin su contexto es un pretexto. Hay algo más detrás de las imágenes y sonidos que demanda una mayor atención. 

El objeto de este análisis es el cine, y aunque otros medios de ficción narrativa abundan, la ficción audiovisual divide su historia en tres claros actos. Esto ha sido marcado desde el cine mudo hasta el presente por más de 120 años, de Occidente a Oriente y de género a género. Para un estudio riguroso sobre estructura de historias, recomiendo los escritos de Syd Field, Robert McKee y Blake Snyder guionistas cuyos trabajos han dejado una marca distintiva en la industria de Hollywood y en mucho del cine internacional. Aquí les dejo la comúnmente alabada receta de historias, formulada por Snyder en su exitoso libro ! (Salva al gato):

La hoja de tiempos de Blake Snyder

  • Imagen de apertura (un minuto en la duración de la cinta): Presenta el tono para la historia y sugiere el problema primario del protagonista.
  • Declaración del tema (5): Una pregunta o afirmación, normalmente hecha por el protagonista, que indica la principal idea temática de la historia.
  • Planteamiento (1-10): Una introducción a los principales personajes y escenario – el trasfondo.
  • Catalizador (12): Un evento importante que cambia el mundo del protagonista y pone la historia en movimiento.
  • Debate (12-25): Se establece una pregunta sobre las opciones que tiene en este momento el protagonista. Normalmente esta sección nos muestra lo que está en juego para el viaje posterior.
  • Transición al segundo acto (25): El héroe deja definitivamente su antiguo mundo o situación, y entra a uno nuevo y extraño.
  • Trama B (30): Una línea argumental secundaria que normalmente introduce otros personajes –frecuentemente un mentor o un interés amoroso– que ayudan al héroe en su viaje.
  • Juegos y risas (30-35): Esta sección cumple la “promesa de la premisa”. Es la exploración del concepto principal de la historia y donde van todos los momentos que típicamente se ven en el tráiler. Generalmente es más liviana en su tono y construye hacia una victoria en el punto medio.
  • Punto intermedio (55): Las tramas A y B se cruzan. La historia crece para llegar a una falsa victoria o (menos frecuentemente) a una falsa derrota. Se revela nueva información que sube el valor de lo que está en juego.
  • Los malos estrechan el cerco (55-75): Luego de la victoria en el punto intermedio, las cosas empiezan a empeorar paulatinamente, mientras los villanos se reagrupan y presionan al protagonista.
  • Todo está perdido (75): Formando un paralelo con el punto intermedio, esta sección normalmente es una derrota falsa. La vida del héroe se desmorona. Muchas veces hay una muerte importante o al menos la sensación de muerte – una referencia a morir o a la mortalidad.
  • Noche oscura del alma (75-85): Un momento de reflexión en el que el héroe considera lo lejos que ha llegado y todo lo que ha aprendido. Es el momento en el que el héroe se pregunta “¿Por qué está pasando todo esto?”.
  • Transición al tercer acto (85): Un momento ¡Eureka! que le da al héroe la fuerza para seguir avanzando y que entrega la clave del éxito.
  • Final (85-110): Gracias a todo lo que ha aprendido a través de la historia, el héroe resuelve sus problemas, derrota a los villanos y cambia el mundo para mejor.
  • Imagen de cierre (110): Un paralelo de la imagen inicial que remarca las lecciones aprendidas e ilustra cómo ha cambiado el mundo.

Es casi imposible romper esta fórmula hoy en día, aunque recientes clásicos y cineastas creativos la han desafiado (sin lugar para los débiles, Petróleo sangriento Una separación). Las historias vienen en diferentes estilos y formas, pero siempre parece haber un hilo temático o narrativo en común, hablando mínimo de aquellas que son exitosamente conmovedoras. ¿Cómo respondemos? El crear historias nace en todo ser humano porque fuimos hechos por un Dios creativo, Aquel que tiene toda la historia de la humanidad bien definida en Su sabiduría y soberanía. Pero por la Caída, es inútil esperar que todo humano, pecador por naturaleza, cuente la historia del Evangelio: Cristo viniendo en la carne y reconciliando al mundo de vuelta a Él mismo. Hay cine, particularmente el norteamericano, que gracias a su influencia una vez evangélica refleja algunos aspectos de esta verdad, y es el tipo de cine que es comúnmente alabado y apoyado por la audiencia cristiana.

También podríamos definir toda forma de ficción narrativa bajo los siguientes tres preceptos:

  1. Toda historia habla de la insatisfacción del hombre consigo mismo y con su mundo circundante.
  2. Toda historia depende de un deseo del hombre de “cambiarse” a sí mismo o a su entorno.
  3. Toda historia gira alrededor de un ideal o anhelo mayor que el de la vida misma del o los protagonistas.

El Evangelio es el tema central de la Palabra, el núcleo de la narrativa bíblica, y se extiende de Génesis a Apocalipsis tanto como preludio de Adán, Eva y los primeros reyes y profetas como para el nacimiento de la Iglesia, el martirio de los Apóstoles y las visiones del Gran Día. Y la Cruz, el Gran Evento que define estos dos actos, yace justo en la introducción del tercer acto. A través del Evangelio es que podemos entender adecuadamente miles de años de acontecimientos. Algo un tanto similar ocurre con el cine con relación a sus historias. Las imágenes con sus colores, transiciones, sonidos e ilusiones de movimiento dependen de un propósito subyacente, no de significados aislados que dependen de una sola escena, una sola línea o un solo personaje. Todo es visto como una sola experiencia, cada factor confirmando a otro factor. Como ya dije: el texto sin su contexto es un pretexto. No aplica para el estudio exegético de las Escrituras y no lo creo adecuado para el estudio de apreciación e interpretación cinematográfica.

¿Necesitas el Evangelio para ver cine? Esta es una pregunta acortada. Necesitas el Evangelio para tener vida eterna, vida en Cristo. Con ello podrás ver un mundo caído en perdición y tragedia, un mundo que una vez fue hermoso y completo, y un mundo porvenir de gran gloria hacia donde, a través de Cristo, avanzamos e invitamos a nuestros prójimos a acompañarnos. El cine solo tendrá pequeños vistazos de ello; es limitado e incompleto, pero entre más esté consciente de estos tres puntos, más resonará con el creyente dispuesto a ver el panorama completo.

Ve y percibe cine, pero no esperes que te dé todas las respuestas. Lo mejor que hará es presentarte preguntas y levantar anhelos, pensamientos y preguntas que te lleven a un solo destino. Y ese destino no es una película. Es un Libro.

Seguro ya lo tienes a la mano.