Esta pregunta es cada día más común en nuestro contexto cristiano. Cada día vemos y escuchamos mensajes desde los púlpitos que nada tienen que ver con el Evangelio.

Mensajes sin la Cruz, mensajes usando el nombre de Cristo pero como un pie de página o un punto extra nada más en su gran lista de principios motivacionales. Sin embargo, no es una pregunta tan sencilla de responder. ¿Qué deberíamos de hacer? ¿A caso es que simplemente que tomamos la decisión de irnos y ya? ¿Debería de esperar? Seguramente no todos los casos son siempre iguales, pero quisiera compartir con ustedes algunos principios que nos pueden ayudar.

1.   Definir

Gracias a la gracia de nuestro Señor para nuestros países y al esfuerzo de muchos medios sociales, hoy en día existe un despertar a la conciencia sobre lo que escuchamos y oímos en nuestras iglesias. Sin embargo, muchos aún no lo tienen del todo claro. Necesitamos definir realmente ¿qué significa “sana doctrina”?.  El concepto de sana doctrina no es un concepto inventado por el hombre. El concepto es inspirado por Dios a través de su Espíritu y plasmado por los escribas de la palabra de Dios.  Vemos éstas palabras en los encargos pastorales de Pablo a Timoteo y Tito (1 Tim 1:8-11; 2 Tim 4:1-3; Tito 1:7-9) en donde les encarga y ruega que peleen, y  prediquen el evangelio de Cristo.  Pablo también trazó la línea en cuanto a lo que era y lo que no era sana doctrina. Gal. 6:11-16 habla de vivir bajo “esta regla”, que significa, gloriarse en la cruz. Pablo también enseña en 2 Tim. 3:16 que lo que es útil para esta doctrina o enseñanza es la palabra de Dios. Vemos entonces que la sana doctrina es una enseñanza que proviene de las escrituras y que se gloría en la cruz y en el evangelio de Cristo.

2.   Analizar

Si entendemos qué es sana doctrina, entonces podemos analizar qué es lo que se nos está enseñando desde el púlpito. Para esto, podemos hacer preguntas claves las cuales también nos retarán a nosotros a profundizar en el estudio y la meditación de la palabra de Dios.

  1. ¿La prédica viene del texto?

    No es lo mismo predicar desde el texto que predicar sobre el texto. Cuando escuchamos una prédica que viene del texto debe de existir un análisis hermenéutico crítico

    1. Contexto histórico: ¿En dónde pasó? ¿Quién escribe? ¿A quién le escribe?
    2. Contexto gramatical: ¿Qué tipo de literatura estamos leyendo? ¿Narrativa, Cartas, Historia, Poesía?
    3. Contexto inmediato: ¿Qué dice antes del texto y después del texto? ¿De qué se trata el libro?

    No es lo mismo leer Efesios 1:3-6 y luego hablar lo que yo creo, pienso o he experimentado de las bendiciones que podemos obtener de parte de Dios si somos cristianos, que leer el mismo texto y entender de qué bendiciones está hablando Pablo y qué significa realmente estar en Cristo.

  2. ¿La predica está anclada al Evangelio?

    Toda predica debe de llevar una reflexión teológica que apunte a la cruz. Esto es precisamente lo que leímos en Gálatas 6. De hecho, si hacemos un buen trabajo en la primera pregunta (predicar desde el texto y no sobre el texto) este punto estará con más claridad. Si no lo hacemos, vamos a simplemente contar una historia o a convertir una historia en una sentencia moralista.

3.   Orar

Antes, durante y después de empezar a entender los conceptos y de hacer un análisis de lo que estas escuchando los domingos desde el púlpito, debemos de orar. La oración es crítica en la vida de un cristiano. Martín Lutero dijo que un cristiano que no ora es como un ser humano que no respira. Oremos por la situación, por quienes están involucrados, por las familias de quienes están involucrados y pidamos sabiduría, inteligencia, prudencia y mucha gracia de Dios para poder tomar una decisión que le de gloria a Dios, esto, aunque no sea la que mejor nos convenga a nosotros.  Esto suele suceder mucho cuando queremos simplemente buscar una excusa para irnos porque lo que realmente sucede es que no te agrada el pastor o tuviste una situación con algún hermano y no has ido con ellos a tratar de arreglarlo como la biblia en Mateo 18:15-22.

4.   Hablar

En Mateo 18:15-22 vemos como el Señor nos manda a aclarar inconvenientes dentro de la comunidad de los santos. Estoy convencido de que esto puede ser de mucha bendición, aunque creamos que nadie escuchará o que a nadie le importará, puede hacer mucho por nosotros respecto a nuestro corazón y puede ser un instrumento que Dios use para dejar una semilla en la persona con quien tú te acerques para hablar.  Puede ser que sea directamente el pastor de la congregación, uno de los pastores o líderes. Pero el texto en Mateo 18 es claro que debemos de ir primero con quien tenemos ese problema que queremos solucionar. Tomemos en cuenta que el propósito del texto en Mateo 18 es el perdón.

Debes de estar totalmente seguro de que puedes articular muy bien cuál es la situación y el problema que estás viendo.  No se trata de ir de una manera no bíblica en donde lo único que hacemos es ir a alegar y dejar nuestro hígado diciendo simplemente que en ese lugar no se predica sana doctrina.  Debemos de hacerlo con mansedumbre, humildad, dominio propio, amor… el fruto del espíritu, la prueba de que Dios está en nosotros. También tenemos que saber articular y comunicar el problema. ¿Podrías tu citar algunas situaciones en donde en amor y gracia le expliques las razones (tú debes de conocerlas muy bien) por qué crees que no predicó en contexto, del texto o que nunca apuntó al evangelio? ¿Puedes demostrar que el problema es un patrón consistente y persistente?

5.   Decidir

Al momento de tomar una decisión, es importante que no solo recordemos el orar y el haber evaluado y pensado en todo lo anterior, sino también el poder hablarlo con tu familia. Obviamente esto puede variar en cada caso, pero el buscar a alguien que pueda darnos una luz o sus impresiones puede siempre ser de gran bendición. Si tú sientes que no puedes quedarte, toma la decisión, pero por favor, nunca lo hagas de manera contenciosa y mucho menos divisiva. Tu decisión no debe de afectar a otros, a menos que estas personas hayan estado en el mismo proceso de evaluación y oración que tú.  Si tomas la decisión, infórmate y conoce bien las opciones que tienes para poder congregarte y no tomes a la ligera el hacerlo.  Si en caso eres alguien que forma parte del liderazgo, te ruego en el nombre del Señor Jesús que no seas un mal ejemplo y salgas dividiendo la iglesia para formar tu propia congregación. Esto no sólo es dañino para el cuerpo de Cristo, sino tampoco es bíblico.

Es mi oración que el Señor siempre les de sabiduría para poder tomar decisiones que le den gloria a Él, exalten su evangelio y muestren la madurez de los frutos de nuestra vida al caminar con Cristo.


Fotografía cortesía de juan116.org