Gálatas 5:4 dice “De Cristo os desligasteis, los que por la ley os justificáis; de la gracia habéis caído”.

Primero, antes de responder si puede o no un cristiano caer de ella, entendamos qué es “caer de la gracia”.

Cuando Pablo dirige su carta, es con la intención de advertir y a su vez reprender a los recién convertidos (genuinos cristianos) en Galacia, así como denunciar a “los judaizantes” (los perturbadores en Gálatas 5:10 y 12). Estos eran hombres que aconsejaban a los neófitos en la fe a cumplir la ley mosaica para estar en justicia y agradar a Dios, y por ende recibir sus bendiciones (como lo indicaba la ley).

Pablo confronta a los gálatas haciendo una serie de preguntas retóricas para avergonzarlos:
¡Oh gálatas insensatos! ¿Quién os fascinó para no obedecer a la verdad, a vosotros ante cuyos ojos Jesucristo fue ya presentado claramente entre vosotros como crucificado? Esto solo quiero saber de vosotros: ¿Recibisteis el Espíritu por las obras de la ley, o por el oír con fe? ¿Tan necios sois? ¿Habiendo comenzado por el Espíritu, ahora vais a acabar por la carne? ¿Tantas cosas habéis padecido en vano? si es que realmente fue en vano. Aquel, pues, que os suministra el Espíritu, y hace maravillas entre vosotros, ¿lo hace por las obras de la ley, o por el oír con fe? Gálatas 3:1-5

De esta manera Pablo busca hacer recapacitar a los gálatas de no someterse a la esclavitud, sino mantenerse en la libertad cristiana. Los gálatas en sí no buscaban someterse a la ley para ser salvos, sino para tener una “mejor vida cristiana”. Esta era la levadura de los judaizantes, ellos les decían: “Es verdad que la salvación es por fe, pero para poder agradar a Dios y que Dios te bendiga debes circuncidarte, guardar el sábado, guardar las fiestas, dar diezmos etc…”

Entonces, al perturbar los judaizantes a los gálatas con estas ideas, comenzaron a pensar que tenían razón y que debían acatar los preceptos de a la ley mosaica para poder agradar a Dios y avanzar en sus vidas cristianas.

De la misma manera hoy día todos los creyentes empezamos en el camino del Señor por fe, pero después de un tiempo nuestra carne nos inclina a pensar que debemos hacer algo para recibir la aceptación y las bendiciones de Dios. Esto es hacer a un lado a Cristo y su justicia (y es aquí donde radica la molestia de Pablo), pues la aceptación (justificación) y las bendiciones de Dios hacia nosotros son única y exclusivamente por los méritos de Cristo.

En resumen y respondiendo la pregunta inicial ¿Puede un cristiano caer de la gracia? la respuesta es sí, y muchos lo hemos hecho, y muchos otros siguen cayendo, tratando de agradar a Dios en la carne y no en el espíritu y esto (según ellos) para recibir sus bendiciones. Esto es más conocido como “legalismo”.

En concreto desligarse de Cristo y caer de la gracia consiste en tratar de ganar el favor, bendiciones y aceptación de Dios a través de nuestra obediencia. Ya sea obedeciendo la ley de Dios o a un conjunto de reglas inventadas por nosotros mismos; eso es intentar conquistar a Dios por nuestros propios medios y méritos quitando a Cristo del asunto (qué peligroso y ofensivo).

Podemos ejemplificar la gracia con la figura de un caballo blanco y poderoso, al creer en Cristo y recibir su Espíritu nos montamos en ese caballo que nos conduce a la vida cristiana victoriosa. Caer de la gracia es llegar a pensar que ese caballo no va bien y que algo tengo que hacer yo, entonces me bajo del caballo y comienzo a correr por mi cuenta.

Así le sucedió al Peregrino cuando una vez que emprendió el camino en Cristo, se desvió para intentar subir la montaña de la Ley (donde casi muere) y como sabemos el Peregrino fue reprendido por intentar subir esa imposible montaña.

Nota: Si alguno después de haber sido reprendido y exhortado a que no se baje del caballo, aun así permanece corriendo por su cuenta, lo más seguro es que jamás se haya convertido.

Su hermano en Cristo, pastor Serafín Romero.


Publicado originalmente aquí