Les comparto un extracto del libro “Querido Timoteo – Cartas sobre el ministerio pastoral” por Thomas K. Ascol, de Publicaciones Faro de Gracia que es un libro de mucha bendición para los hombres que sienten el llamado de Dios para trabajar fielmente en Su obra.

Más que ningún otro grupo de escritores en la historia de la iglesia, los puritanos nos enseñan a moldear enteramente nuestras vidas y ministerios según las Santas Escrituras.
Los puritanos eran gente del Libro viviente. Amaban, vivían y respiraban la Escritura, deleitándose en el poder del Espíritu que acompaña la Palabra.6 Veían los sesenta y seis libros de la Escritura como la biblioteca del Espíritu Santo que les había sido por gracia legada. Veían la Escritura como Dios hablándoles de la manera en que un padre habla a sus hijos. Veían la Palabra como la verdad en la que podían confiar y descansar por toda la eternidad. La veían como llena del poder del Espíritu para renovar sus mentes y transformar sus vidas.

Los puritanos escudriñaban, escuchaban y cantaban la Palabra con deleite y animaban a los demás a hacer lo mismo. El puritano Richard Greenham sugirió ocho maneras de leer las Escrituras: con diligencia, sabiduría, preparación, meditación, en conferencia, fe, en práctica y oración.7 Thomas Watson proporciona numerosas pautas sobre como escuchar la Palabra. Preséntate ante la Palabra con un apetito santo y un corazón dispuesto a aprender. Siéntate bajo la Palabra atentamente, recíbela con mansedumbre y mézclala con la fe. Luego retén la Palabra, ora en ella, y practícala y habla de ella con los demás.8 “Terrible es el caso de aquellos que van cargados de sermones para el infierno”, advierte Watson. En contraste, aquellos que responden a la Escritura como una “carta de amor para vosotros enviada por Dios” experimentarán su cálido poder transformador.9

“Alimentaos de la Palabra”, exhortaba el predicador puritano John Cotton a su congregación.10 El prefacio de la Biblia de Ginebra contiene un consejo similar, dice que la Biblia es

“la luz de nuestros caminos, la llave del reino de los cielos, nuestro consuelo en la aflicción, nuestro escudo y espada contra Satanás, la escuela de toda sabiduría, el espejo en el que podemos observar el rostro de Dios, el testimonio de Su favor, y la única comida y alimento para nuestras almas.” 11

Los puritanos hicieron un llamamiento para convertirse en personas de fe y práctica intensamente centradas en la Palabra. El Directorio Cristiano de Richard Baxter muestra cómo los puritanos consideraban la Biblia como una guía fidedigna para todo en la vida. Cada caso de conciencia era sometido a las directrices de la Escritura. Henry Smith predicaba a su congregación, “Deberíamos poner siempre la Palabra de Dios delante de nosotros como una norma, y creer solamente lo que esta enseña, amar solamente que lo que ella prescribe, aborrecer solamente que lo que ella prohíbe, y hacer solamente lo que ella ordena”.12 Quizás John Flavel lo expreso mejor, “Las Escrituras nos enseñan la mejor manera de vivir, la más noble forma de sufrir, y la forma más cómoda de morir”.13

Reseña del libro

«Querido Timoteo – Cartas sobre el ministerio pastoral» es una selecta compilación de escritos preparados por pastores de distintas denominaciones cristianas, representando una combinación de más de 480 años de experiencia ministerial que resultará de gran ayuda tanto para pastores jóvenes como para quienes llevan tiempo en la obra. El libro presenta aspectos del ministerio que todos los pastores deberían considerar. Incluye capítulos acerca de las prioridades, el autoexamen, el amor a la familia y al rebaño, la memorización de las Escrituras, la oración, la humildad, la valentía, la necesidad de la obra personal, la importancia del estudio y la doctrina, la predicación, la adoración y las misiones, entre otros temas. Este libro te ayudará a pensar acerca de los principios y las prácticas en tu ministerio cristiano, en especial por su claro énfasis en la importancia del corazón en el servicio al Señor.

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6. Véase Joel R. Beeke y Ray B. Lanning, “El Poder Transformador de la Escritura” en Sola Scriptura: La Posición Protestante sobre la Biblia, ed. Don Kistler (Morgan, PA: Soli Deo Gloria, 1995), 221–276.
7. “Un Tratado Provechoso Conteniendo la Dirección para la Lectura y la Comprensión de las santas Escrituras” en Henry Holland, ed., Las Obras del Reverendo y Siervo Fiel de Jesucristo, M. Richard Greenham (1599; reimpresión Nueva York: Da Capo Press, 1973), 389–397. Cf. Thomas Watson, “Como podemos leer las Escrituras para obtener el mayor beneficio espiritual posible”, en El Cielo Tomado por Asalto: Mostrando la Violencia Santa que el Cristiano Debe Presentar en la Búsqueda de la Gloria, ed. Joel R. Beeke (1669; reimpresión, Pittsburgh, PA: Soli Deo Gloria, 1992), 113–129.
8. Ibídem, 16–18, y Cuerpo de Divinidad de Thomas Watson (1692; reimpresión, Londres: Banner of Truth Trust), 377–379.
9. Ibídem, 379. “No es un sermón que se escucha, pero nos pone más cerca del cielo o del infierno” (John Preston, Un Modelo de Sanas Palabras, citado en La Sociedad y el Puritanismo en la Inglaterra Pre-Revolucionaria 2ª ed, de Christopher Hill. (Nueva York: Schocken, 1967)), 46.
10. Cristo la Fuente de Vida (Londres: Carden, 1648), 14
11. Biblia de Ginebra (1599; reimpresión Ozark, MO: L.L. Brown, 1990), 3.
12. “Comida Para los Bebés Nacidos de Nuevo”, en Las Obras de Henry Smith, ed. Thomas Smith (Edimburgo: James Nichol, 1866), 1:494.
13. Cita en El Tesoro de Oro de las Citas Puritanas de I. D.E. Thomas (Chicago, IL: Moody Press, 1975), 33.

Beeke, J. (2011). Aprende de los Puritanos I. En T. K. Ascol (Ed.), Querido Timoteo: Cartas sobre el ministerio pastoral (pp. 147–148). Graham, NC: Publicaciones Faro de Gracia.