No importa dónde vivamos, todos de una forma u otra hemos sido marcados por la religión. Conozco una familia muy numerosa, que sobre el 80 % de los miembros solían “servir al Señor”. Hoy día solo el 10% le sirve.

Cuando me enteré de esta noticia, dos preguntas pasaron por mi mente:

  1. ¿Realmente servían al Señor?
  2. ¿Conocieron al Dios verdadero o solo conocieron un sistema religioso?

Latinoamérica sufre y es dominado principalmente por dos movimientos legalistas ultra religiosos. Por un lado tenemos la iglesia tradicional la cual trata de alcanzar a Dios por sus propias obras de justicia y no descansa en la obra redentora de Cristo y, por otro lado la iglesia moderna la cual tiene un conjunto de doctrinas no sistemáticas cuyo propósito es la prosperidad material, el éxito del hombre y una “gracia” que no tiene el poder para transformar al creyente, pero sí para cumplir todos sus deseos. Ambas “enfermedades espirituales” o herejías, apoyan el esfuerzo humano para ganarse el favor de Dios.

En el caso de la iglesia tradicional enfatiza las obras para que el hombre mantenga su salvación, o que se la gane por sus méritos. Y por otro lado la iglesia moderna con un tipo de legalismo disfrazado de gracia donde el centro es el hombre. En algunas vemos que te invitan a que pactes con dinero para que Dios haga algo a tu favor, que todo lo que declares se va a materializar (como por arte de magia) y que tú fuiste creado para el éxito en los negocios (el Dios de amor que se sujeta a ti).

Investigado estas doctrinas me hice la siguiente pregunta:

¿Qué denominador común tienen estos movimientos religiosos que a simple vista parecen distantes?

Pude notar cinco aspectos:

  1. En los púlpitos existe una poca o ninguna exposición contextual de Las Escrituras.
  2. Los miembros siguen y dan por cierto lo que sus líderes dicen y hacen, sin examinar Las Escrituras.
  3. Los miembros tienen poco interés por Las Escrituras y/o no las conocen.
  4. La iglesia se preocupa y se enfoca más por las apariencias (forma de vestir, obras de piedad para que otros los vean y la forma de hablar) que por la vida de la persona y su verdadera relación con Dios.
  5. Y ambas giran en torno a las emociones. La prioridad no es qué tan bíblico estuvo el sermón, sino qué tantos gritos, profecías, lenguas y/o promesas hubo.

Hoy en día vemos a muchas personas que han sufrido y han sido marcadas por estos dos grupos religiosos. Muchas de estas personas se sienten menospreciadas, maltratadas, ridiculizadas, excluidas, extorsionadas y/o marginadas.

¿Cómo se vive dentro de estas congregaciones?

Dentro de las congregaciones tradicionales las personas:

  • Asisten a la iglesia por temor a la ira de Dios o ir al infierno.
  • Viven en constante remordimiento y culpa por sus debilidades y pecados.
  • Ven a Dios lejano y airado con ellos.
  • Piensan que el amor de Dios hacia ellos se condiciona a su forma de vivir, haciendo que vivan una doble personalidad, una dentro de la iglesia y otra afuera.
  • Actúan, se visten, sirven a otros y son “cristianos” más por el qué dirán, que por una verdadera devoción y consagración a Dios.

Dentro de las congregaciones modernas las personas:

  • Asisten a la iglesia para que Dios les ayude a conquistar sus deseos.
  • Asisten a la iglesia porque se sienten cómodos.
  • Su interés no es conocer la doctrina sino el obtener más en todos los sentidos.
  • Piensan que Dios está sujeto a lo que ellos declaren.

¿Qué tendencias podemos ver en las personas luego de sufrir las marcas de la religión?

  1. Apatía a todo lo que tenga que ver con Dios y con la iglesia.
  2. No visitan ninguna iglesia (no les interesa).
  3. No tienen vida de oración.
  4. No leen Las Escrituras.
  5. Viven su vida molestos con Dios y/o con la iglesia.
  6. Su concepto de Dios es uno distorsionado y herrado.
  7. Ven la iglesia como una organización estafadora.
  8. Ven a los pastores como ladrones y mentirosos manipuladores.
  9. Viven una vida de desenfreno y pecado.
  10. Viven arrastrados por cualquier pensamiento o ideología.

Mi propósito con este tema es que podamos comprender que nada de esto es producto del verdadero Evangelio de nuestro Señor Jesucristo. Sino que es el producto de sistemas religiosos.

Si te ves en más de una de estas tendencias o si eres una de las personas que ha sido marcada por la religión, lo primero que debes preguntarte es:

¿Realmente conocí a Dios?

En la segunda parte te llevaré a evaluar si realmente conociste a Dios o a la religión, daré las herramientas de cómo retomar y restablecer de una forma saludable tu relación con Dios y con su Iglesia o si actualmente estás siendo marcado por uno de estos movimientos religiosos, explicaré cómo salir de estos en una forma apropiada.