Leer la palabra de Dios es una de las necesidades más grandes que tiene cada creyente. Es por ella que conoceremos a Dios y Su evangelio.
Esta semana estuve leyendo un libro que lo tenía hace tiempo y deseaba leer. El libro es “Spiritual Disciplines for the Christian Life” (Disciplinas Espirituales para la vida cristiana) de Donald S. Whitney. Para los que saben inglés y están buscando un libro para vivir una vida más semejante a Cristo se los recomiendo. El libro toca temas olvidados para muchos. Las disciplinas espirituales y los efectos en la piedad.

Dentro de todo lo que he leído y que espero ir compartiendo con ustedes. Revisando el segundo capítulo sobre la “Ingesta de la Biblia”, Whitney citó al Evangelista Robert L. Sumner, del libro “La maravilla de la Palabra de Dios”, la siguiente historia:

[…] un hombre en Kansas City que fue gravemente herido en una explosión. Su rostro estaba desfigurado, y él perdió la vista, así como las dos manos. Acababa de llegar a ser cristiano cuando ocurrió el accidente, y una de sus mayores decepciones fue que él ya no podía leer la Biblia. Entonces oyó acerca de una señora en Inglaterra que lee braille con los labios. Con la esperanza de hacer lo mismo, tomó algunos libros de la Biblia en braille. Pero descubrió que las terminaciones nerviosas de sus labios habían sido demasiado dañada para distinguir los pasajes. Un día, mientras llevaba una de las páginas en braille a los labios, la lengua pasó a tocar algunos de los caracteres en relieve y podía sentirlos. Como un relámpago, pensó: “Yo puedo leer la Biblia usando mi lengua”. Robert Sumner termína diciendo: “el hombre había leído a través de toda la Biblia cuatro veces”.

Luego de leer el relato podemos hacernos una pregunta. Si éste hombre pudo disciplinarse a leer la Biblia ¿puedes usted disciplinarse para leer su Biblia?

Algunos beneficios de la lectura de la palabra de Dios

  • Nos ayuda a conocer a Dios y su evangelio. Cuando lees la Biblia una y otra vez, de forma disciplinada vas dándote cuenta del carácter de Dios, de la santidad de Dios, del amor de Dios, de la grandeza de Dios, de la justicia de Dios, de su plan redentor y de cómo Cristo se entregó por pecadores para satisfacer la ira de Dios y ser la propiciación entre Dios y los hombre.
  • Nos ayuda a madurar en la fe y a ser cada día a la semejanza de Cristo. La lectura de la Palabra de Dios nos ayuda a crecer en la fe y madurar como creyentes (1 Pedro 2:2). Cuando vemos el final de nuestra historia debemos saber que un día serémos como Cristo, tal vez hoy estamos lejos de ese blanco perfecto, pero un día serémos como él. Debemos desear la Palabra de Dios para crecer en conformidad a Cristo (1 Juan 3.1–3)
  • Nos prepara para enfrentar la tentación. Cristo mismo es el mayor ejemplo de esto, cuando fue tentado en el desierto (Mateo 4.1-11), en cada ocación dijo: “Escrito está”, “Escrito está”, “Escrito está”… y el diablo lo dejó.

Pablo nos aconseja en Efesios 6.17 a tomar la Espada del Espíritu y esa es la Palabra de Dios. Podemos confiar que si leémos las Escrituras y meditamos en ella cada día, podrémos vencer las asechanzas del diablo, las tentaciones de este mundo y a nuestra naturaleza pecaminosa.

A todo el que lee la Escritura le ha beneficiado en distintas áreas de su vida. ¿En qué te benefició a ti?