wesleyJohn Wesley (1703-1791) es más conocido en la historia de la iglesia como el fundador del metodismo. Su compromiso con el evangelio bíblico, pasión por la predicación evangélica, y la habilidad para organizar el incipiente movimiento metodista son rasgos notables. Y Dios usó esas cualidades para ayudar a despertar el avivamiento evangélico en Inglaterra en la mitad del siglo 18 (un avivamiento paralelo a la Gran Avivamiento en América del Norte). A este respecto, hay muchas cosas útiles que podemos aprender del ejemplo de Wesley.
Su matrimonio, sin embargo, dejó otro tipo de legado, uno que también es digno de mención, pero no por buenas razones.
Como autor metodista John Singleton explica:

La saga del matrimonio de Juan Wesley es un cuento con moraleja de las raíces del metodismo que deberían resonar hoy con una pareja tan involucrada en la vida de iglesia que no logran dejar suficiente espacio entre sí.

Wesley y María Vazeille, una viuda pudiente y madre de cuatro hijos, se casaron en 1751. Para 1758 ella lo había dejado, incapaz de hacer frente, se dice, con la competencia por su tiempo y dedicación presentada por el movimiento metodista cada vez más creciente. Molly, como se la conocía, volvió y lo dejo de nuevo en varias ocasiones antes de su separación definitiva.

Debido a los constantes viajes de su marido, Molly se sintió cada vez más descuidada. Ella se puso celosa del tiempo de su marido ya que él estaba a menudo ausente. Y ella empezó a sospechar de las muchas relaciones amistosas que mantenía con varias mujeres que formaban parte del movimiento metodista. Wesley por su parte, hizo poco para aliviar sus temores.
En consecuencia, su matrimonio fue una roca, como la contundente biografía de Stephen Tomkins revela. Éstos son sólo algunos episodios breves relatados en su libro:
[Cuando Wesley fue a una gira ministerio en Irlanda en 1758, Molly informó que las últimas palabras de su esposo a ella fueron:] “Espero no ver tu rostro malvado más”. (P. 155)
 Reunidos en Inglaterra, se enfrentaron violentamente – Wesley se niega a cambiar sus hábitos de escritura [de enviar cartas afectuosas a otras mujeres] y Molly le acusa de adulterio y clama hacia el, en sus propias palabras, “todas las maldiciones de Génesis a Apocalipsis”.(p. 155)
 “Casi el registro único superviviente de este matrimonio por parte de Molly data de diciembre de 1760, cuando dijo Wesley salía de una reunión inicial con una Betty Disine y fue visto aún con ella a la mañana siguiente. Ella le dijo que ‘de una manera amorosa desistiera de correr detrás de las extrañas porque su carácter estaba en juego”. (P. 159)
 “En 1771, Molly anunció que dejaba a John. El 23 de enero, el Diario informa: ‘Por lo que lo provoco , yo no lo sé hasta hoy, [mi esposa] partió para Newcastel, proponiéndose “nunca volver jamás.’ Yo no la abandone: yo no la envie, No la llamaré de vuelta”. (p. 174)
Numerosas otras anécdotas podrían ser citadas. Pero a medida que el extracto final revela, Wesley no estaba triste de ver a su esposa partir. El problema en su matrimonio había comenzado tan sólo tres meses después de su boda, y terminó en una separación permanente. Tristemente, John Wesley ni siquiera escucho hablar de la muerte de su ex esposa, hasta cuatro días después de que ella había muerto.
Al comentar sobre el matrimonio trágico del fundador del Metodismo, Singleton trae el tema al punto:

La brecha entre el esposo y la esposa se amplió emocionalmente y físicamente hasta que llegaron al punto del no retorno. Si usted tiene la oportunidad de visitar la Capilla de Wesley en Londres, podrá ver los artefactos en casa de Wesley su oficina, completos con sus compartimentos ocultos. Fue aquí, en este pedazo mueble, que Molly leyó algunas de las cartas de su marido, a sus “queridas hermanas” y mal interpreto y tergiverso su muy a menudo lenguaje florido y cariñoso. Y así el fuego de los celos fueron alimentados.

Es un episodio triste, pero al menos nos permite además traer la humanidad de Wesley. En esta ocasión, y en otras, el fundador del metodismo revela algo de la confusión interna que tiene lugar detrás de su régimen implacable de los viajes, el trabajo pastoral y la predicación. Tiene que haber una lección para muchos de nosotros.
En efecto, el matrimonio fracasado de John Wesley se erige como una seria advertencia a cualquier aspirante a pastor o anciano. Para aquellos tentados a confundir sus prioridades dadas por Dios, el ejemplo negativo de Wesley en esta área debería ser una poderosa llamada de atención. La Palabra de Dios establece el alto estándar para los que dirigirán en la iglesia, y esas calificaciones incluyen la vida del hogar de un anciano.
Como les recuerdo a mis estudiantes en mis clases de seminario, ustedes pueden perder su ministerio y mantener su matrimonio, pero ustedes no pueden perder su matrimonio y mantener su ministerio.


Artículo Escrito en inglés John Wesley’s Failed Marriage por Nathan Busenitz