Día a día, debemos ir madurando y creciendo en el conocimiento de Dios, ese debe ser nuestro examen diario(2 Corintios 13.5) así lo específica Pablo (Filipenses 1.6), hablando de un creyente que ha nacido de nuevo (no existen creyentes que no hayan nacido de nuevo). En la actualidad casi siempre tenemos que estar agregando el apelativo: “verdadero Cristiano”, “verdadero Hijo de Dios”, “cristiano regenerado”, entre otros.

Es increíble cómo se puede alejar tanto una mente de la verdad de La Escritura, nos preguntamos: porqué pasa esto, porqué existe tanta confusión en un mundo de tanta luz, será que no estámos dando una luz adecuada como creyentes.

Hoy, existen tantos lugares donde encontrar Las Escrituras, en Internet sólo colocas google: y luego el texto que deseas leer, y ahí está, muchas veces el texto y también muchos lugares donde poder leerlo. La Palabra de Dios está en todo lugar, pero cada vez menos, renovando nuestras mentes y cambiando nuestro corazón (leámosla y amémosla, cada día más).

Es increíble cómo debemos volver a re-evangelizar la iglesia, porque muchos no conocen el Evangelio. Es increíble como muchos conocen posturas de escatología, hablan de los dones del Espíritu, y discuten temas durante horas y horas, pero si les preguntas que es el evangelio sólo tartamudean y dicen algunas palabras, que sólo demuestran su falta de amor por las Escrituras y también por el evangelio.

Me gozo porque hay jóvenes que hacen preguntas en esclavos de Cristo con un ánimo de aprender, sabiendo que esta página web no es un foro de discusión, sino un lugar de aliento para el cansado y admoniciones personales.

«Dios impone su voluntad; sino, no sería Dios».
— Esclavos de Cristo

La soberanía de Dios en la Creación

En el principio creó Dios los cielos y la tierra. (Génesis 1.1 RVR1960)
Fue voluntad de Dios crear esta humanidad y en Su Omnisciencia El sabía todo, Él es Soberano. Dios creó los cielos y la tierra, y todos lo que habitan en ella, sino fuera por la gracia de Dios crearnos hoy no estaríamos respirando, la gracia de Dios se manifestó no sólo al crearnos, sino al perdonarnos por haber desobedecido a Dios(Genesis 3).

No creer en la Soberanía de Dios hace al hombre soberano

Nuestra humanidad busca la independencia del todo de Dios, quiere sacarlo de todos lados, y no tener a nadie que le diga que es lo que está mal, ellos quieren crear sus propias leyes y olvidarse de Dios. Dios es soberano en todo esto, Dios sabía que el hombre se apartaría de Él y se amaría así mismo, que quería suplantarlo y ser su propio Dios.

Y vio Jehová que la maldad de los hombres era mucha en la tierra, y que todo designio de los pensamientos del corazón de ellos era de continuo solamente el mal.
Génesis 6.5

Esto lo vemos en cristianos que dicen:

“No me parece un Dios que se imponga sobre Todo”.(Deuteronomio 30:15,19)

La palabra imponer* significa: “Exigir a alguien cumplir, soportar, pagar o aceptar una cosa”.
Sin duda nuestro Dios Soberano, nos creó. Él se impuso sobre toda la creación y puso normas que exige cumplir, tal cual lo expresa en estos textos Moisés; en pocas palabras “Si obedeces, tendrás bendición y si no le obedeces tendrás maldición”.

Para esto vino Cristo para cumplir obedientemente la ley, y por la gracia de Cristo ser justificados, y para enseñarnos una obediencia en Gracia, por el Espíritu Santo que nos fue dado.

Es Dios quien pesa los corazones y escudriña las mentes. Dios impone su voluntad y en Su Omnisciencia, y Poder, hace que todo lo que existe esté bajo Su control.

Vemos mucha maldad en el mundo, y podríamos escribir, y escribir sobre toda la maldad que hay en la tierra en todo rincón, e incluso en nuestro corazón, gracias a Dios porque su voluntad restringe muchas de nuestras intenciones.

¿Podemos culpar a Dios del mal que hace el hombre?, pues no. 

Dios ya tiene preparado un Juicio para cada situación acontecida en toda la historia humana, y Él sin duda se impondrá siempre, el hombre más poderoso del mundo no puede jamás vulnerar en nada la Soberana Voluntad del Omnipotente.

Cuando oramos sólo nos unimos e imitamos las palabras de Cristo: ¡hágase tu voluntad y no la mía! (Lucas 22.42). Sólo recordar, cómo nuestro amado Salvador, El Cristo, nos enseña a orar en (Mateo 6.10).
Es la Voluntad de Dios la que jamás dejará de Ser, tal como lo anuncia uno de sus atributos, el amor nunca dejará de Ser (1 Corintios 13.8), todos un día moriremos, pero la voluntad y el amor de Dios y así todos sus atributos, nunca dejarán de ser, Él es el mismo ayer y hoy y por los Siglos.

Dios jamás golpea a la puerta, él ya está ahí, Dios está en todo lugar, cuando Él llama a un hombre ese hombre sólo debe obedecer su mandato, recuerda Jonás, él no quería ir, pero Dios lo llevó sin dudas y fue Dios quien salvó al pueblo de Nínive aunque Jonás luego se molestó (Jonás 4.1–11, importante leer ahí habla que Dios se arrepiente de hacer el mal, ¿Sabía Dios que Nínive se arrepentiría? … Por supuesto que sí, pero Su designio siempre será destruir al transgresor, ya que Él es Santo).

«La voluntad del diablo puede cambiar y ser maleable, él es una serpiente. En cambio La voluntad de Dios es soberana y Él no se retracta de sus designios».

Quiero recordar que lo que hoy creo sobre la soberanía de Dios y la predestinación, y otros aspectos de Las Escrituras, no es una conclusión a la que yo haya llegado por mi propia fuerza, ya que realmente odiaba la Soberanía de Dios y la predestinación, y el Calvinismo, con todo mi corazón, eso fue lo que me enseñó alguno de mis líderes, pero sólo Dios pudo abrir mis ojos para ver lo que decía la Biblia y no lo que creía mi necio y engañoso corazón.

Cristo me salvó, Él murió por mí, y su gracia me alcanzó e iluminó la oscuridad que había en mi vida, para redimir cada pecado con Su Preciosa Sangre.

Debemos agradecer a Dios por su Soberanía y su Santa Voluntad, si no fuera por la soberanía de Dios, nuestra salvación sólo se sustentaría en un ídolo creado por una mente humana. Su Soberana Voluntad, fue la que nos Predestinó (Efesios 1.3-10) de ante mano, y predestinó a quienes nuestro Padre, ha de llamar para ser salvos.

La Soberanía en la predicación

Muchos son los llamados y pocos los escogidos (Mateo 22:14), podemos ir por todo el mundo y predicar el Evangelio confiadamente (Mateo 28:19), porque a Él, nuestro único Salvador, y camino, le fue dada toda Potestad en el cielo y en la tierra (Mateo 28:18), podemos estar seguros de que Dios conoce el lugar donde caerá la semilla, sólo dediquémonos a sembrar, podemos estar confiados que será sólo Él, nuestro amado Padre, es quien dará el crecimiento. Dediquémonos a predicar la gracia de nuestro Soberano Dios, Él no nos mandó para saber quienes son elegidos y quienes no, sólo nos mandó a predicar (entre otras cosas).

Si dentro de tus filas ves a alguien que no es elegido (No es Creyente verdadero) o que su vida no es la de un creyente, pues, ve y predícale el evangelio; predícale una y otra vez.

Predica a tiempo y fuera de tiempo, y descanza en la soberanía de Dios cuando prediques el evangelio.

 


Quiero añadir un comentario de MacDonald y Henry, ellos son algunos de mis queridos comentaristas de la Biblia, para ampliar un poco la respuesta:

El pueblo fue llamado para escoger entre la vida y el bien por una parte, y la muerte y el mal por la otra: vida por obediencia, pero muerte por desobediencia. Moisés rogó fuertemente al pueblo que escogiera vida y bendición. La respuesta deseada trajo buenos resultados, incluyendo prolongación de días y vida espiritual abundante, implicado en las palabras: «siguiéndole a él». La única alternativa era la maldición.

MacDonald, W. (2004). Comentario Bíblico de William MacDonald: Antiguo Testamento y Nuevo Testamento (p. 103). Viladecavalls (Barcelona), España: Editorial CLIE.

15—20. ¿Qué cosa podría decirse más conmovedora y que tenga más probabilidades de causar impresiones profundas y permanentes? Todo hombre desea obtener vida y bienestar y escapar de la muerte y del mal; desea la felicidad y teme la desdicha. Tan grande es la compasión del Señor, que por su palabra ha favorecido a los hombres con el conocimiento del bien y del mal, que los haría por siempre felices si no fuera por su propia falta. Oigamos el resumen de todo el asunto. Si ellos y los suyos amaran a Dios y le sirvieran, vivirían y serían felices. Si ellos, o los suyos, se alejan de Dios, desertan de su servicio y adoran otros dioses, esto ciertamente será su ruina. Nunca hubo, desde la caída del hombre, más de un solo camino al cielo, el cual está marcado en ambos Testamentos, aunque no con igual claridad. Moisés se refería al mismo camino de aceptación que Pablo describió más claramente; y las palabras de Pablo se refieren a la misma obediencia de la cual trató más plenamente Moisés. En ambos Testamentos se nos acerca el camino bueno y recto y se nos ha revelado con claridad.

Henry, M. (2003). Comentario de la Biblia Matthew Henry en un tomo (p. 184). Miami: Editorial Unilit.


imponer

tr. 1 Exigir a alguien cumplir, soportar, pagar o aceptar una cosa: el actor impuso una serie de condiciones antes de firmar el contrato; el juez le impuso la pena máxima; han impuesto una multa a la empresa por contaminar el río; se impuso la obligación de sacar a pasear al perro todos los días.

2 tr./intr. Causar [algo] una intensa impresión de admiración, sorpresa o miedo: le impuso un gran respeto estar tan cerca de su ídolo; la oscuridad le impone.

3 tr. Poner o dar un nombre: le impusieron el nombre de Alberto.

4 Instruir o adiestrar a una persona en algo o informarle sobre alguna cosa.

5 Poner las manos sobre una parte del cuerpo de alguien o sobre algo en ciertas ceremonias mágicas o religiosas: el curandero imponía las manos sobre las partes enfermas para sanarlas.

6 Poner una cantidad de dinero en una cuenta bancaria.

7 imponerse prnl. Hacer valer la autoridad o el poder sobre los demás: se impuso ante sus subordinados; (fig) no le gustan los colores chillones que se imponen al resto de la imagen.

8 imponerse Superar [una persona] a las demás en una competición o prueba: el equipo cubano se impuso en la final.

9 imponerse Hacerse popular o general [una costumbre, una moda u otra circunstancia]: en los sesenta se impuso la minifalda.

10 imponerse Ser necesaria, obligatoria o imprescindible [una determinada acción o decisión]: ante la sequía, se impone ahorrar agua.

etim Préstamo (s. xiii) del latín imponere ‘poner encima’, ‘imponer’. De la familia etimológica de poner (V.).

Cuendo vez pasajes como estos en La Escritura, mucho los toman y dicen Dios no es soberano
Mira, yo he puesto delante de ti hoy la vida y el bien, la muerte y el mal;

A los cielos y a la tierra llamo por testigos hoy contra vosotros, que os he puesto delante la vida y la muerte, la bendición y la maldición; escoge, pues, la vida, para que vivas tú y tu descendencia;

Reina Valera Revisada (1960). (1998). (Dt 30.15,19). Miami: Sociedades Bíblicas Unidas.