Consideremos la pregunta en el título. La gran mayoría de los que leerán este corto articulo probablemente contestarán con un “sí”. Respuesta que yo también afirmo de todo corazón. Sin embargo, la realidad es que son pocos los que podrán justificar o explicar por qué es bueno hacer tal cosa. Yo mismo admito el no haber pensado en esto de manera profunda hasta que tomé mi computadora y comencé a escribir este artículo.

Debo comenzar aclarando que no existe ningún substituto para la Biblia, y que no hay ningún libro por encima de las Sagradas Escrituras. Es en ellas en donde Dios nos habla y nos revela el plan de salvación. Es en la Biblia en donde encontramos la luz que alumbra nuestro camino, y en donde encontramos el pan que alimenta nuestra alma. Es en la Biblia en donde podemos mirar a cara descubierta la gloria de Jesus y ser transformados a Su imagen por el Espíritu. Digo todo esto para dejar claro que ningún libro tiene más importancia o autoridad que la Santa Biblia.  Sin embargo, no podemos ser ingenuos y pensar que no necesitamos otros libros que nos ayudarán a tener un entendimiento más apropiado y correcto de la Palabra.

Al meditar sobre este tema, he logrado identificar varias razones personales y un imperativo bíblico para desarrollar la práctica de leer otros libros a parte de la Biblia. Es posible que existan más razones válidas que podrían ser incluidas.

  1. No lo conozco todo – Solo existe Uno que es Omnisciente, Dios. Nuestro conocimiento es limitado. Ninguno nace sabiendo, todos tenemos que pasar por el proceso de aprender y ser educados.
  2. Hay personas que conocen más que yo – A pesar de Dios es el único Omnisciente, el hombre también disfruta de conocimiento, aunque limitado. Sin embargo, sería realmente la personificación del orgullo el pensar que conozco más que todos los demás. Siempre que pienso que he alcanzado un buen nivel de conocimiento, descubro que hay alguien que me lleva la ventaja y que me falta mucho por aprender.
  3. Necesito que me enseñen – Debido a que hay personas que tienen mayor conocimiento que yo, entonces necesito ser enseñado por tales personas.
  4. El conocimiento primordialmente se transmite a través de palabras escritas – Lo que se pone en blanco y negro permanece. Escribir siempre ha sido la forma primordial para transmitir información y conocimiento. Cuando Dios quiso darse a conocer, escribió un Libro.

Ahora, al imperativo bíblico. Pablo instruyó a Timoteo con las siguientes palabras:

Y lo que has oído de mí en la presencia de muchos testigos, eso encarga a hombres fieles que sean idóneos para enseñar también a otros.” (2 Timoteo 2.2, LBLA)

La instrucción bíblica en este pasaje implica sucesión y continuación a través de las edades. Sucesión porque la labor del ministro siempre ha sido la de transferir lo aprendido a otros, y continuación porque ese mismo proceso se repite constantemente. Dios ha ordenado que hombres fieles se dediquen a transmitir el conocimiento bíblico y la sana doctrina para así preservar la fe hasta hoy y para el futuro. Honestamente, no veo una mejor razón para leer libros, Dios usa a hombres fieles para instruir a otros, y de esa manera edificar a Su iglesia. Recordemos que nuestra fe es histórica, por lo que hacemos bien en ir a beber del rio del conocimiento que ha sido pasado de generación en generación hasta hoy.