Si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo. Porque con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación. (Romanos 10:9-10).

La Iglesia siempre ha confesado

La Iglesia, desde siempre, ha confesado la verdad bíblica fundamental. Podemos verlo en el Antiguo Testamento, cuando los judíos confesaban: “Oye, Israel: Jehová nuestro Dios, Jehová uno es” (Deuteronomio 6:4). Esta confesión era primordial para la distinción de la fe del pueblo judío en relación con los otros pueblos idólatras de alrededor. Las confesiones y credos distinguen la creencia y práctica del pueblo de Dios. No puede existir una unidad entre las diferentes denominaciones si no existe alguna confesión o credo que explique la universalidad de la fe cristiana.
En el Nuevo Testamento podemos ver la confesión de la Iglesia de manera clara: “Si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo” (Romanos 10:9). ¡Jesús es el Señor (Kyrios)! Esta era la declaración de los cristianos primitivos. Esta verdad reveladora generaba una respuesta de aceptación o rechazo en las personas del Siglo I y II. Puesto que la declaración era “¡Jesús es el Señor!” ellos rechazaban cualquier sometimiento a los diferentes emperadores romanos, porque estos se hacían señores (kyrios), exigiendo sometimiento, fidelidad y adoración.

Todos tienen credos y confesiones, ya sea orales o escritos

Greg Uttinger nos comenta con respecto a que si algunas iglesias tienen credos y otras no, lo siguiente: “Todos creen algo, y por lo tanto todos tienen un credo – al menos en principio. Algunos credos no se hallan en forma escrita, pero no por eso son menos poderosos. Muchos grupos religiosos que afirman no tener credos en realidad tienen credos no escritos muy rigurosos. La Iglesia de Jesucristo, por otro lado, tiene una larga historia de poner por escrito lo que cree”[1]. Concluimos entonces que, incluso los ateos, agnósticos y las iglesias “no confesionales”, poseen un credo. La Iglesia de Cristo, de manera histórica, ha puesto por escrito su credo y confesionalidad, de manera que las personas puedan ver, comparar y analizar el contenido de estos.

Ejemplos de credos y confesiones en la iglesia no confesionales

Si no estamos convencidos de la presencia confesional en las iglesias, podemos tomar algunos ejemplos que se aprecian a simple vista, cuando entramos a cualquier culto:

  • La oración del pecador o del penitente, cuando alguien pasa “al altar” para recitar una oración después del predicador, donde esta oración asegura tu ida al cielo.
  • Cuando la iglesia reproduce lo que piensa el pastor sin consultar las Escrituras.
  • Las canciones que se cantan en el servicio dominical.

Podemos concluir que todos poseemos una confesión interna y esta confesión interna regirá nuestra espiritualidad, de manera que todo lo que está en nuestro corazón se expresara de manera inevitable en hechos. Podemos tenemos una confesionalidad apegada a las Escrituras o de acuerdo a nuestros deseos, pero ninguno de nosotros escapa de ser dogmático o religioso.

¿Nuestra confesionalidad es sana, con respecto a lo que siempre ha creído la iglesia? ¿Somos capaces de defender la iglesia de Cristo, porque sabemos lo que creemos y confesamos?


[1] La Teología de los Credos Antiguos Parte 1: Cristianismo Credal
Material de Estudio: Confesiones de la Iglesia Reformada

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Encargada de la edición Ana Ávila