Considero la oración como el fuego que suelda la Palabra de Dios al corazón del hombre.

No es casualidad que los hombres más piadosos de la historia hayan pasado mucho tiempo en oración. Si nuestro Señor Jesucristo separaba tiempo diario para orar a su Padre, ¿cuánto más tendríamos que hacerlo nosotros, que somos pecadores?

La oración: calidad vs cantidad

Hace varios años se ha vuelto muy común la frase “Yo no puedo pasar mucho tiempo con mis hijos, pero el tiempo que paso con ellos es tiempo de calidad”. ¿A qué se refieren con esto? Básicamente, la idea de esta frase es que no se puede invertir mucho tiempo en los niños de la casa, pero el tiempo que se puede se vive al máximo. Aunque esto suene loable, en la mayoría de los casos es una excusa por la poca dedicación que tienen los padres para desarrollar relaciones entrañables con sus hijos, y no solamente con sus hijos sino también con sus esposas.

No quiero generalizar, pero en la mayoría de personas que dicen algo así he notado un afán incesante por el trabajo y por los proyectos propios, poniendo como prioridad lo que no es prioritario. En ese sentido, para muchos la calidad es mejor que la cantidad.

Tristemente, esta forma de pensar ha ganado su lugar en la vida de oración de muchos cristianos. Es común escuchar que cristianos batallan para tener una vida de oración apasionada y constante. Varios de ellos se han rendido a no tener momentos de conversación con Dios de manera constante, y se han catalogado a sí mismos como hombres que no oran mucho pero que, cuando lo hacen, pasan un pequeño tiempo de calidad.

¿Te imaginas qué sentiría mi esposa si yo le dijera que de lunes a sábado no podré conversar con ella, pero que los domingos pasaremos un tiempo de calidad? Es una locura, ¿verdad? ¿Por qué entonces pensamos que Dios, nuestro Salvador y dueño, se podría alegrar de nuestra pobre vida de oración de calidad? No te excuses más y organízate para poder pasar tiempos de oración de calidad, pero también en cantidad, junto a tu esposa.

La oración es un acto de disciplina y conciencia

Alguien dijo que “el que no organiza, agoniza”. Me parece una frase muy buena para entender cómo se desarrolla una vida de oración constante y apasionada. La mayoría de los cristianos desea tener una vida de oración ferviente, pero muchos no la tienen porque no se detiene a organizar y pensar: “creo que debería orar por esto”. La palabra de Dios dice: “Orad sin cesar” (1 Tesalonicenses 5:17). Además, en Filipenses 4:6 señala:

No se preocupen por nada; en cambio, oren por todo. Díganle a Dios lo
que necesitan y denle gracias por todo lo que él ha hecho (NTV)

No se inquieten por nada; más bien, en toda ocasión, con oración y
ruego, presenten sus peticiones a Dios y denle gracias (NVI)

La Palabra del Señor nos insta a orar en todo momento. Nunca está mal orar, ninguna oración es en vano, no hay oración que esté de más. En mi matrimonio, yo soy el que más gusta de leer y mi esposa es quien más
gusta de orar. ¡Es mi complemento! Ella es muy organizada en sus oraciones y tiene un librito de notas donde escribe todas sus peticiones. Es muy gratificante la experiencia de leer sus escritos antiguos y ver cómo Dios ha respondido a esas oraciones.

Si aún es una batalla para ti desarrollar disciplina y una conciencia de la necesidad de orar, recuerda que no estás solo: tienes una esposa que te apoyará, o quizá seas tú quien tenga que enseñarle a orar disciplinada y conscientemente.

La oración en pareja nos ayuda a conocernos más

Desarrollar un hábito de oración juntos les llevará a conocerse mucho más. Hay cosas que pasan en nuestra vida que para mí son asuntos sin importancia, pero que afligen a mi esposa y le llevan a orar por muchos días. De la misma manera, hay asuntos que para mí son muy preocupantes pero que para mi esposa son asuntos fáciles de solucionar.

Estando en oración con mi esposa he podido conocer sus debilidades y saber en qué área necesita que yo le apoye. Ha sido para mí como si al escuchar a mi esposa orando, el Señor se hubiera acercado a mí susurrándome: “Para eso estás tú”. Varias veces hemos terminado de orar y mi esposa me ha dicho: “No sabía que eso te afligía tanto”. Este compañerismo será un gran refrigerio para el corazón de tu cónyuge.

Un hábito de oración es un hábito ejemplar

Tener un hábito de oración juntos también será de bendición para tus hijos: no hay nada más hermoso y ejemplar para un hijo que ver a sus padres orando. Los niños son apasionados imitadores de lo que sus padres hacen. Es triste ver a hijos de cristianos que no quieren orar en las reuniones de niños, pues es una de las cosas más bonitas del mundo: ver a un niño orar por su familia, sus amiguitos y sus sueños infantiles.

Algunos consejos prácticos

  • Sé disciplinado en tu vida de oración. Organiza un libro de peticiones, puedes dejarlo en tu mesa de noche y antes de dormir pueden orar por esas peticiones. Por cierto: evalúa tus prioridades si con frecuencia no vas a descansar con tu esposa al mismo tiempo.
  • En tu almuerzo o tiempo libre llama tu esposa o escríbele un mensaje de texto animándole a orar por las necesidades de hermanos o familiares.
  • El siguiente es un hábito que aprendí de mi hermano Sergio Villanueva, quien cada vez que terminábamos una charla me decía: “¿Qué te parece si oramos por esto?”. Repite esa pregunta en todas las conversaciones que puedas, te aseguro que será de bendición para tu vida.
  • Oren los salmos. Te recomiendo el libro Orando la Biblia de Donald S. Whitney. La idea es tomar un Salmo cada día, leerlo y orar sobre aquello que Dios les dijo por medio de esa porción.
  • Celebren las oraciones respondidas. Si te organizas podrás ser más consciente de la respuesta que Dios da a tus oraciones. Mi esposa y yo acostumbramos celebrar cada vez que recibimos un del Señor, porque nos alegra, pero también los No, porque entendemos que Dios tiene propósitos en todo lo que hace y permite en nuestras vidas. No tienes que gastar mucho: a veces un sencillo café y unas galletas entre dos pueden ser el marco perfecto para orar a Dios agradeciendo por el  y pidiendo fortaleza y sabiduría para los No.

Espero que puedas poner en práctica estos dos hábitos que hasta ahora hemos compartido.

Hay un enemigo en tu casa que destruye todos los buenos hábitos y es por eso que necesitamos conocerlo en el siguiente artículo: Deja tu celular de lado.