El artículo publicado por Jesús Adrian Romero (JAR), titulado “Humildad Teológica” ha causado diversas reacciones. En los extremos están los que han defendido la “humildad” del cantante por un lado, afirmando la idea de que la Biblia no es La Palabra de Dios y por otro los que le acusan de apostatar de la fe cristiana.

El problema es que generalmente, se toman frases aisladas que se comentan tanto a favor como en contra, y esto no por mala intención, sino porque; seamos sinceros, muy pocas personas se dan el tiempo de leer un artículo o comentario “largo”. Mi invitación es para que, en un ejercicio de tu voluntad, puedas dedicar unos pocos minutos a analizar íntegramente el artículo de JAR junto conmigo.

JAR

Primero que todo, debo aclarar que el análisis de este texto no es un ataque hacia la persona de JAR, ni busca desprestigiarlo o hablar mal de su testimonio o su fe, sino que de examinar un documento público a la luz de Las Escrituras y Las Confesiones de Fe.

En Segundo lugar quiero aclarar que escribo como cristiano, de tradición presbiteriana y fe ortodoxa, afirmo la inspiración de las Escrituras, su infalibilidad e inerrancia y me adhiero a la Confesión de Westminster, así como otras confesiones de las iglesias reformadas.

Comencemos el análisis

JAR: Me gusta la honestidad de los agnósticos, aprecio su humildad Jesus-Adrian-Romero-Jarepistemológica. Un agnóstico no descarta ni acepta creencias religiosas, simplemente toma una postura neutral porque reconoce los límites del conocimiento humano en el tema de Dios y la religión.

pastor-Sebastian-MenayNo quiero poner en duda la “honestidad” de los agnósticos al negar escépticamente la existencia de Dios (negación relativa), pero no estoy de acuerdo en calificar como “humildad epistemológica” la posición que menciona JAR. ¿Qué es una “postura neutral”? JAR nos entrega una respuesta al decir “porque reconoce los límites del conocimiento humano en el tema de Dios y la religión”. Entonces parece que el artículo comienza muy mal, porque califica positivamente una postura que es una negación de Dios, del Dios vivo y verdadero, y no solo eso, sino que elogia que esta posición no considere la revelación general (creación, conciencia y providencia) y peor aún, la revelación especial (Las Sagradas Escrituras) como suficientes para transmitir al hombre una certidumbre de la existencia de Dios. ¿Podrá acaso, algún hombre excusarse delante de Dios diciéndole que él tuvo una “postura neutral”? ¿Podrá aducir “los límites del conocimiento humano” aquél que se presente frente Aquél que es la Verdad en el Día del Juicio? Es cierto que el conocimiento humano es muy limitado, en eso coincidimos con JAR, pero no podemos olvidar que el conocimiento de Dios proviene de la autorrevelación de Dios y no de la aplicación del hombre a la búsqueda o descubrimiento de Dios. Si Dios no se hubiera revelado a través de los profetas, si no se hubiera encarnado en Jesucristo, la declaración sería perfecta, pero Dios “no se dejó a sí mismo sin testimonio” y el hombre es “inexcusable” delante de su Creador. El artículo comienza mal, sigamos analizando para ver si mejora.

JAR: A diferencia de los ateos y los teístas que se ubican en los extremos del espectro delJesus-Adrian-Romero-Jar conocimiento propositivo, los agnósticos se mantienen en el centro. Los cristianos (teístas) tenemos mucho que aprender de los agnósticos. En un mundo en el que la certeza teológica nos ha vuelto orgullosos, nos haría bien un toque de realidad; no todo lo que creemos puede comprobarse con absoluta certeza.

pastor-Sebastian-Menay JAR vuelve a la idea de que es mejor estar en “el centro” que en los “extremos”. Esta posición viene de la idea anterior respecto a que los agnósticos “no descartan ni aceptan creencias religiosas”, esto respecto a la existencia de Dios y sirve como puente para lo que sigue respecto a Las Escrituras. La pregunta que asalta es si respecto al conocimiento del Dios verdadero y a la Biblia como Palabra de Dios, ¿Debemos tener una postura “Agnóstica”? ¿No debemos tener certeza? Son dudas que parece levantar el artículo y dejarlas en la mente de los lectores, pero es mejor que sigamos avanzando para comprobar esta presunción.

JAR: Aunque creo y afirmo que el cristianismo es una fe racional con argumentos sanos e Jesus-Adrian-Romero-Jarinteligentes, reconozco que algunas de mis convicciones se derivan más de fe que de la certeza intelectual. Por ejemplo, no tengo problemas en afirmar que la Biblia es la Palabra de Dios y la autoridad final en asuntos de fe y práctica, pero si soy honesto debo reconocer que hay huecos en los argumentos a favor de esta verdad, y para aceptarla, en algún momento de mi formación espiritual tuve que tomar un paso de fe.

pastor-Sebastian-Menay En su posición “tolerante” y “abierta” JAR comete el error de asimilar la fe con lo que las cosas son en la realidad. Pareciera que la verdad de que la Biblia es la Palabra de Dios (su revelación todo autoritativa y suficiente, así como necesaria) es confundida con lo que yo creo o pienso respecto a ella. Este no es asunto de “afirmar” o “negar”, así como nadie podrá negar, en el día final, que tenía el conocimiento suficiente para saber que Dios existe y que como tal debe ser adorado y obedecido, nadie podrá negar que Dios verdaderamente nos habló “muchas veces y de muchas maneras” y que finalmente nos habló “por medio del Hijo” y que esta verdad está registrada en las Escrituras. Coincidimos con JAR en que la convicción interna que un ser humano tiene de que la Biblia es La Palabra de Dios es un asunto de fe, pero nos parece que esta fe, aquí es mencionada y confundida con la “credulidad”, mientras que la fe verdadera es “no de nosotros, sino que un don de Dios”. Es decir, podemos creer en la verdad de que la Biblia es la Palabra de Dios, porque el mismísimo Dios nos ha iluminado para comprender esta verdad. Es el Espíritu de Dios el que nos da la certeza de la fe. ¿Habrá dudas a veces, podremos oponernos a esta verdad? ¡Por supuesto! Pero el Espíritu nos dará testimonio interno de esta verdad, entonces, como verdaderos creyentes, no tendremos más que postrarnos frente al Dios vivo y verdadero para pedir perdón y hallar Su gracia.

JAR: ¿Cómo compruebo que los 70 traductores de la septuaginta fueron inspirados por el EspírituJesus-Adrian-Romero-Jar Santo para traducir de la manera correcta, agregar nuevos libros o partes de algunos libros al canon del Antiguo Testamento?

¿Cómo compruebo que el canon de las escrituras es absolutamente correcto y que los hombres asignados a este trabajo escogieron, dirigidos por el Espíritu Santo, la lista de los libros que compondrían la Biblia? ¿Cómo compruebo que fueron inspirados por el Espíritu Santo para determinar la canonicidad de ciertos libros y la apocrificidad de otros?

¿Cómo compruebo que el canon de la Biblia protestante es el correcto cuando el mismo Martín Lutero tenía problemas con algunos libros que ahora son parte del canon bíblico, y cuestionaba que libros como el de Ester, Hebreos y Santiago, entre otros, fueran inspirados por el Espíritu Santo?

pastor-Sebastian-MenayEn este tramo escogido, JAR mezcla afirmaciones (o más bien preguntas con afirmaciones subyacentes) de diversas naturalezas. En algunas habla respecto a la naturaleza de la Biblia, en otras respecto a la traducción, en otras sobre la transmisión del texto, en otra sobre la inspiración. Esto, o tiene la intención de confundir al lector o, y esperemos que así sea, proviene de la ignorancia teológica del autor (respecto a este tema puntual, ya que no conozco su posición teológica amplia ni el desarrollo de su pensamiento teológico). Dar respuesta correcta a cada pregunta nos tomaría varias páginas, es por eso que preferimos abocarnos al elemento que unifica las preguntas, que podría, a juicio mío, unificarse en la siguiente: ¿Cómo puedo tener la certeza de que la Biblia es la Palabra de Dios? La respuesta es una: porque Dios me entrega esa certeza, entonces viene la contra-argumentación: “¡Eso es argumento circular!” y respondemos que sí y que no. Que sí, porque es un argumento donde siempre llegaremos a Dios, volveremos una y otra vez a Él, porque Él es (subraye esta palabra) La Verdad, pero que no es circular porque vuelve al que es fuente, por lo tanto de quien todo proviene (es por lo tanto más bien un pensamiento lineal, que comienza en Dios). Y aquí es donde encontramos el mayor riesgo en las ideas de JAR, porque él parece aceptar los argumentos del relativismo de que la verdad absoluta no existe, o que no podemos conocerla. Y entonces, al partir de esta idea, relativiza tanto la existencia de Dios, como el hecho de que Él se ha revelado, y esto es grave, porque sitúa al cristianismo dentro del gran espectro de las religiones que parten desde el hombre, siendo que es una religión (la única) que parte desde Dios, el Dios que se acerca, se revela, se hace hombre y entra en la historia para que no tengamos dudas respecto a su existencia, pero es más, respecto a su amor por nosotros y a su gloria manifestada en Cristo.

JAR: Por supuesto que he leído todos los argumentos a favor de la autoridad de la Biblia y estoy deJesus-Adrian-Romero-Jar acuerdo con ellos; las profecías cumplidas, los pergaminos que respaldan lo que tenemos escrito, las evidencias históricas y geográficas, la consistencia literaria, la sobre-vivencia de la Biblia al escrutinio de los siglos y a los constantes ataques que ha recibido, etc. Pero después de todos los argumentos, debo ser honesto y aceptar que no puedo comprobar con “absoluta certeza” que la Biblia es la palabra de Dios.

pastor-Sebastian-Menay Parece que, “comprando” la filosofía imperante, JAR asimila “absoluta certeza” a “pruebas” o “argumentos racionales irreductibles”, parece olvidar que la mente del ser humano ha sido afectada por el pecado, que por lo tanto ya no “razona bien” y que está moralmente opuesto a Dios. Esta verdad revelada reiteradamente en la Biblia es ignorada por completo en todo el artículo de JAR, pareciera que en este artículo, el hombre no es un ser pecador o caído y que no se ha constituido en “enemigo de Dios”, no es por lo tanto un problema de las “pruebas” o “argumentos”, sino de la oposición del hombre hacia su Creador. La fe, otorga aquella “certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve”, no es contraria a la razón, sino que viene a iluminar la razón, para que podamos interpretar correctamente (aunque no perfectamente) por una obra del Espíritu Santo.

Rescatamos el reconocimiento de aquellos “argumentos a favor de la autoridad de la Biblia”, reconocemos que JAR NO niega la inspiración de la Biblia, ni la existencia de Dios; ni, por tanto, la necesidad de Cristo para la salvación, pero sí son relativizadas estas verdades, sí son colocadas en el ámbito de la “credulidad” o la “incredulidad” y es borrada aquella certidumbre de fe que ha caracterizado a los creyentes a través de los siglos tal como lo menciona en el siguiente párrafo JAR.

JAR: Lo interesante de esto es que aunque no pueda comprobarlo, yo, junto a la mayoría de Jesus-Adrian-Romero-Jarcristianos a través de los siglos, hemos estado dispuestos a morir por esta verdad. Tenemos la absoluta certeza que la Biblia es inspirada por Dios, pero más que certeza intelectual, esta certeza se deriva de algo más personal; FE.
En mi vida he comprobado que las palabras de este libro son verdad y son vida. Sus consejos me han llevado a encontrar la llave para entrar a una vida plena y productiva.
Al final de todos los argumentos, la única “verdad” a la que nos podemos aferrar con certeza es la verdad de nuestra fe.

Por supuesto que no es una fe ciega, es una fe que lucha y que cuestiona.

La verdadera fe no puede existir aparte de la duda. Cuando dejamos de cuestionar dejamos de aprender y hacemos de nuestra fe algo débil, algo que los demás no pueden tomar en serio. Un poco de humildad teológica nos hará testigos más honestos y nos dará más credibilidad en un mundo que desesperadamente busca respuestas.

pastor-Sebastian-MenayLa idea final de JAR, cuando dice “Un poco de humildad teológica nos hará testigos más honestos…” muestra las “buenas intenciones” (al menos las intenciones manifestadas en este artículo) que él tiene. Sin duda debemos manifestar “humildad teológica”, pero esa humildad no es “entrar en el juego” de nuestra cultura relativista, no significa no tener certezas intelectuales y espirituales, significa reconocer nuestras limitadas capacidades para conocer la verdad revelada en Las Escrituras, pero apuntando a ellas como la fuente de la verdad objetiva.

No debemos dar un testimonio con un lenguaje ambiguo, aquellas verdades que conocemos (no completamente, no como dueños de ellas) debemos anunciarlas porque provienen de Dios. Ciertamente la duda, como experiencia del ser humano caído, será parte de nuestro encuentro con el Dios verdadero y Su Palabra, y en ellas Dios se manifestará para alimentar nuestra fe y anclar nuestro corazón en Su Verdad.

Resumiendo, pareciera que las intenciones de JAR no son en sí malas ni descabelladas, tampoco está errado al afirmar que hay elementos “subjetivos” en la fe, ni se equivoca al hacer un intento de comunicar la fe cristiana a una sociedad relativista y pluralista, pero se equivoca en su metodología y, a mi parecer, en las presuposiciones desde las que parte en cuanto a Dios, su revelación, y quién es el hombre luego de la Caída. También, lamentablemente, me parece que deja una puerta abierta de par en par para la posibilidad de otros entendimientos de Dios, distintos a los de las Escrituras, ya que si bien afirma que él cree que la Biblia es la Palabra de Dios inspirada, sitúa esa certeza en el ámbito de la fe relativista, en la idea de “esta es mi verdad”, posibilitando la convivencia con “otras verdades”, pensamiento tan propio de nuestro tiempo y tan dañino para la fe histórica, la fe cristiana que ha cruzado las edades.